martes, 27 de junio de 2017

Brazo de gitano relleno de nata, nueces y mermelada de fresa

Hacía un montón de años que no hacía brazo de gitano, después de varios intentos con un sabor muy rico pero con un aspecto regulero pensaba que no merecía la pena el esfuerzo. Por eso me ha sorprendido lo facilísimo que me ha resultado esta vez, estoy deseando tener excusa para repetir receta.


Ingredientes

Para el rollo:
4 huevos
120 gramos de azúcar
120 gramos de harina
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 pizca de sal

Para el relleno
300 ml de nata de montar 35.1% MG
2 cucharadas de azúcar glace
200 gramos de mermelada de fresa
50 gramos de nueces peladas

Preparación

Batir los huevos con el azúcar en batidora hasta que blanqueen y tripliquen el volumen, mientras suben añadir la esencia de vainilla y la pizca de sal.
Sacar el batidor e ir añadiendo la harina tamizada poco a poco e integrarla a mano con una lengua y movimientos envolventes para que no baje la mezcla.

Poner sobre una bandeja de horno un papel de horno untada de mantequilla o una lámina de teflon. Extender la mezcla sobre la superficie dejándola mas o menos igualada.

Hornear 13 minutos en horno precalentado a 180º

Sacar la bandeja del horno, poner un papel del horno sobre el bizcocho y dar la vuelta. Quitar el papel con el que se horneó y enrollar con el papel nuevo. Mantenerlo enrollado y esperar a que enfríe.

Meter el bol de la batidora en el congelador para que esté muy frío y sea mas sencillo montar la nata.

Montar la nata, cuando este a medias añadir el azúcar y seguir batiendo.

Extender una capa de mermelada de fresa sobre el bizcocho, sobre la mermelada extender una capa generosa de nata y repartir unas nueces troceadas. Al repartir el relleno no llegar al borde porque al volver a enrollar el bizcocho se saldría.

Enrollar de nuevo el bizcocho y mantenerlo firme, Dejarlo reposar un rato en el frigorífico envuelto en el papel de horno para que no se reseque.

Cortar los extremos para igualar y mejorar el aspecto. Espolvorear con azúcar glace y servir.




martes, 30 de mayo de 2017

La alegría del orden en la cocina

Hace tiempo que la cocina se me fue de las manos, primero invadió el salón , siguió por el trastero y el tendedero. Cuando empecé a meter cajas con cortadores de galletas en un armario ropero me dije, hasta aquí, no compro ni un cachivache mas.
Tener "la cocina" desperdigada hace que cada vez que quiero cocinar algo especial tenga que recorrer toda la casa buscando las herramientas e ingredientes que lleva, con la pereza que me da eso.
Se que tengo que poner orden, deshacerme de lo que hace años que no uso y recuperar espacio libre, pero me cuesta horrores tirar nada, siempre le encuentro un posible uso alternativo futuro y así no hay manera.

Hace un mes descubrí un libro con un titulo que prometía:
"La alegría del orden en la cocina"
y me dije lo necesito, tengo que leerlo ya.



Quien crea que es un tratado mágico para conseguir una cocina de revista se equivoca. 

Roberta Schira nos hace reflexionar sobre lo que representa la cocina y todo lo que ocurre en ella; de como el orden/desorden de nuestra cocina puede afectar a nuestras relaciones y lo que nuestra cocina dice de nosotros.

Es significativo que según la autora "la única conditio sine qua non para empezar bien sea: En la cocina solo manda uno y que el subtítulo del libro sea Cambia tu vida desde el alma de tu casa. Tu tomas el mando de tu cocina, tu tomas el mando de tu vida, ordenas tu cocina, ordenas tu vida. 

A través de sus páginas te sentirás identificado en uno o varios de sus grupos de personas el de la manzana, los ardillas, los previsores, los vagos... y de sus cocinas. Verás su forma de organizar la cocina asignando a las áreas de la cocina las áreas emotivas de los cuatro elementos: Tierra, Aire, Agua y Fuego. Su despensa básica, sus utensilios imprescindibles orientado a una cocina italiana mediterranea y que con pocas variaciones podemos aplicar a la española.

En palabras de la autora "Más que un conjunto de normas os he indicado un camino" y así es salvo la primera norma ( y para mi única norma) "en la cocina solo manda uno" no hay nada rígido ni inamovible en el libro y cada uno puede interpretarlo a su manera.

No es el libro que esperaba para ordenar pero es un buen libro para reflexionar.