miércoles, 6 de julio de 2016

Postreadicción, curso "Todo Magdalenas"

Ya sabéis como me gusta hacer magdalenas, la receta que utilizo es básicamente la misma sustituyendo ingredientes pero teniendo muy claro las proporciones. Llevaba unas semanas sin hacer y viendo lo bien que lo pasé con el chocolate en el taller de Postreadicción, me decidí a pasar la tarde de sábado horneando nuevas recetas de magdalenas de la mano de la otra parte de Postreadicción, Julián Rayo.


Allí no da pereza hornear, el calor del horno no se nota con el aire acondicionado, además es Julián el único que se acerca al horno.

Éramos un grupo pequeño: Paloma, Mar, Virginia y yo. Todas habíamos hecho algún curso anteriormente, bueno yo había hecho un curso anteriormente, ellas creo que los habían hecho todos, es que esto engancha.

Las recetas a preparar fueron cuatro:
- Magdalenas clásicas


- Madeleines


- Muffins de chocolate


- Muffins de arándanos


Julián solo nos dejó utilizar la batidora eléctrica para las magdalenas clásicas, lo demás lo hicimos a mano, eso demuestra que se puede hacer repostería diversa sin necesidad de las idolatradas Kitchen Aid y similares.
Una vez mas usamos ingredientes de primera calidad y sin escatimar, y el botín fue generoso.


El termómetro de Ikea volvió a ser protagonista para hacer la crema agría y para saber cuando podíamos utilizar la mantequilla avellanada que hicimos.

Me di cuenta de lo entretenidas que son de hacer las madaleines, primero por tener que remover/rehaced grumos con una lengua gigante, y después preparar los moldes para que tengan ese acabado tan rico.

También aprendí que hay que dejar reposar las masas de todas las recetas que hicimos para que mejoren en sabor y textura. Y que tener las manos calientes -por naturaleza- no es ninguna ventaja para hacer crumble de almendras (las mías siempre están calientes).

Y una vez hechas todas las masas mientras reposaban unas y se horneaban otras, hablamos por los codos picoteando gominolas, galletas y magdalenas recién salidas del horno. Yo la repostería no la suelo probar caliente porque me sienta mal pero algún pellizquín probé.

A Julia le encanta el dulce y no sé como no se quemó con las magdalenas porque las hacía la cata rápidamente.
Sin darme cuenta habían pasado casi 5 horas, una tarde instructiva, entretenida, con merienda incluida y en buena compañía.

Gracias chicas por una tarde tan agradable, y gracias Julián por compartir tu saber con nosotras.

Todas las recetas que hicimos están en el blog de Postreadicción podéis verlas pinchando